Ese momento que estás entre la espada y la pared pero aun
sigues avanzando. Como si transportaran el árbol en el que te quedaste atorado y
no sabes como bajar. Aun así estás en una carretera interminable. Te mueves
pero vas con la corriente, no sabes realmente porqué ni quién te jala, sólo te
encuentras en ese momento que existe. No necesariamente es malo, simplemente
una situación un tanto incómoda.
Muchas cosas quedan claras, otras no. Con unas juegas a que las
controlas, pero de repente se te salen de las manos y los sentimientos se
apoderan como un gran y gigante ente abrazador que toma control de ti y lo que
pensabas que tenías en línea. Igual y realmente no pasa nada, pero ves un
montón de luces que te encandilan y dejan ciego por unos instantes dejándote por unos minutos viendo el rezago de las
luces por aquí, por allá y aunque cierres
los ojos es imposible dejar de verlas, que dejen de deslumbrarte, simplemente NO TE PUEDES DESHACER DE ELLAS! ¿Estoy loca? Piensas, o tal vez la
enfermedad de los ojos ha progresado rápidamente y ya es algo urgente que
atender.
Mirar claramente, nop, no es opción pues no hay manera. Se
cayeron tus lentes y un montón de cosas se ven de un modo que no son y
aunque intentes forzar la vista y aplicar el truco de reducir tu campo de visión con el puño para enfocar, no funciona. Pero como
digo, después de todo, todo parece estar bien. A pesar de los rushes constantes
de emociones que te consumen aparentemente todo está dónde debería.
El mundo se mueve y tú con él ¿Qué más puedes hacer? A veces
es simplemente el momentum. Eso que te empujó y sigue empujando por unos
segundos más dejándote con la sensación ficticia de avanzar.
Como les digo, todo esto es cuestión de analizar, vivir y
ver si mañana cambia o evoluciona, lo malo es cuando te pones a pensar que todo
se tiene que vivir con un hoy por que sin afán de ser fatalistas, lo que
realmente es incierto es la oportunidad de un mañana. Pero bueno, yo les cuento
como si tuviera la certeza de que habrá miles de millones de mañanas para
disfrutar.
Toda esta montaña rusa que me cargo, secretamente me hace
muy feliz. Nomás no les cuento del nudo que se me hace en la boca del estómago
al vivirlo. Bueno, finalmente siento, y siento mucho que es por lo que más me gusta vivir.
Casualmente lo que menos quiero es encerrarme en un cubo,
aunque pareciera que mi ser me pide a gritos que lo haga. A ver si de una vez
por todas encuentro una forma reconocible… pero NO, mis colores gozan de estar
libres y existir por doquier. Háganles saber que el loquerón no dura para siempre, se niegan. Creen que la intensidad de sentimientos se propaga hasta el infinito y lo estoy empezando a pensar también.
Pues qué bonito! qué bonito es vivir la emoción y dejarte consumir por un momento. La verdadera pesadilla empieza cuando no se crea más y te amarras a propósito a eso que una vez te hizo vibrar. Por eso es importante encontrar constantes fuentes de retroalimentación.
Y creo que ya. Es todo.
Les mando un saludo y abrazote y especialmente a Luisa y Ariel, unos niños bieen creativos y talentos que hoy me sacaron una sonrisa por ser parte de un juego y "contar un cuento" :)!
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